Una profesión que encierra muchas profesiones


Vivimos en una época en que está de moda el tratar de etiquetar todo, ya sean acciones, profesiones, o cualidades. Ya no existe la posibilidad de que algo sea completamente libre y ajeno a definiciones, sino que parece existir un intento generalizado de catalogar y poner nombre a todo. 

Partiendo de esta base, quiero referirme a la profesión docente. Antes, un maestro -o profesor, cada cual que escoja el término que mejor le parezca- era concebido como una institución a la que se adscribían el total de las funciones y responsabilidades de la educación y adquisición de conocimientos. Ahora, parece existir un intento de segmentar o dividir las funciones de éste entre una amplia variedad de profesionales. Orientador, asesor, coach... ¿Acaso antes un profesor ya no copaba todas estas cualidades?

Para mí, un profesor tiene intrínseca todas estas capacidades. Un profesor es un coach educativo en la medida en que tiene que generar en el alumno los cambios cognitivos y motivacionales que le hagan más partícipe de las emociones y predispuesto al proceso de aprendizaje. Pero también es tutor en cuanto a que debe "tutorizar" -valga la redundancia"-, conocer, aconsejar, proteger y dirigir a sus alumnos de manera individualizada para que encuentren su sitio en la sociedad. Y orientador, en el sentido en que debe conducir y ayudar a sus alumnos a que tomen las decisiones -profesionales y personales- más acertadas en su vida. Ni que decir que también es un asesor personalizado y particular - a cuánta gente le gustaría volver a tener uno en sus vidas- en cuanto a que ayuda a desarrollar las mejoras estrategias ante los problemas que surjan, y como ahora se está denominando, también un influencer, o más bien, un modelo a seguir. 

Si bien es cierto que todas capacidades pueden estar más o menos desarrolladas y aceptadas por cada docente, la formación es continua en el profesor. Por eso, cursos y talleres de especialización en cada una de estas tareas pueden ser de gran utilidad en caso de que se quiera reforzar, o ampliar más si cabe, las competencias sobre ellas. No obstante, para mí, la experiencia combinada con el interés, son las verdaderas herramientas del itinerario formativo de un profesor. 

Como ya habéis visto, todas estas cualidades están muy relacionadas entre sí, incluso hasta el punto en que resulta difícil establecer unos límites que delimiten a cada una de ellas sin que se solapen o combinen. Por ello, para mí, estas cualidades nunca encuentran un límite en la profesión docente. Al decir profesor o maestro, todas estas profesiones van consigo ya. No encuentro la necesidad de tener que discernir, o valorar independientemente cada una de estas acciones como si fueran ajenas a la actividad docente. Menos mal que para referirme a un profesor no me veo en la necesidad de llamarle también por sus adjetivos de coach, asesor, orientador...😉

Comentarios

Entradas populares de este blog

Blogs educativos: la función de Orientación Cascales