Prácticas a evitar en el aula (mi experiencia propia como modelo a no seguir)


Y yo pregunto, ¿qué conflicto no está exento de ocurrir en el aula? Tod@s hemos pasado por esas aulas en las que hemos visto de todo y hacer de todo...


Al margen de aquellas situaciones más conflictivas o específicas que requerirían de la consulta y la ayuda de los especialistas pertinentes, en este post quiero hablar sobre un par de prácticas, muy comunes por otra parte, que la mayoría hemos realizado -no me creo que solo yo o unos pocos lo hayamos hecho- en clase, y lo que mi "yo" en versión docente, haría para ser capaz de resolverlas dentro de un aula para que el conflicto no aumentara:


- Mascar chicle: algo tan común como inadecuado. A pesar de que no lo contemplo como una falta de respeto -si no lo haces con idea de molestar, obvio- o educación -igual es que estoy siendo imparcial porque me gusta mascar chicle, pero sin maldad alguna eh-, sí me parece que es algo que se debe evitar hacer en espacios comunes. Lo veo innecesario en el aula, tanto por el ruido que puede hacer (muy molesto dependiendo de la persona, ya sabéis), como por el hecho de que, de acuerdo a la mayoría de los R. R. I. de los centros, está castigado. Y ya sabéis que donde hay uno que lo hace sin impunidad, van muchos más detrás que van a hacer lo mismo. Por eso, y en caso de que una situación se diera así en mi clase -que seguro que así va a ser-, y de acuerdo al reglamento del centro pertinente, no vería con malos ojos el penalizar (muy levemente, con una décima de la nota) al que lo hiciera, ya que de este modo, y teniendo una repercusión sobre las notas, estoy seguro de que los alumnos contemplarían este acto de otra manera. Y así, en caso de que fuera sistemático, décima tras décima...la consecuencia sería evidente.
Bueno, y está claro que ¡tirarlo a la basura sería lo primero! (el chicle, no al niño).

- Tirar papeles en clase a los compañeros (=cualquier otra cosa➝molestar): es una práctica que cuando yo estaba entre esas mesas y sillas de secundaria (¡qué tiempos aquellos!), era muy común. Cogías una de esas cientos de hojas de archivador que llevabas contigo, la partías, doblabas, y alé, a tirárselas al compañero que te propusieras, sin otro fin que el de molestar. Y no tenía que ser molestar porque el otro te cayera mal (que no solía ser así, ya que era entre los amigos entre los cuales se producía este juego, por lo normal), sino porque te apetecía, o te estabas aburriendo. El resultado era que de repente, ya no sólo estabas tú ahí tirando cosillas sin que el profesor te viera, sino que además, habías incitado a otros compañeros a hacerlo. El descontrol. Decenas de bolas de papel volando por el aula.
Por eso, y sabiendo las repercusiones que actos como ese (ya sé que pueden parecen tonterías en su momento, pero cuando las ves con más madurez después te arrepientes) tienen en el funcionamiento del aula, y si el reglamento del centro lo permitiera, consideraría oportuno que aquellos involucrados, se pasaran jornadas de limpieza (=el recreo de una semana) entera recogiendo y limpiando no sólo aquello que hubieran ensuciado en el aula, sino todo el centro. Al menos a mí, después de tanto tener que recoger basura y las cosas tiradas del patio, la tontería se me fue pasando....(y ya sabéis que dicen que la experiencia es un grado😉)

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