¿La Finlandia castellanoleonesa?



Más allá del símil friolero entre Finlandia y los meses de invierno -larguísimos y eternos- en Castilla y León, parece ser que hay otros aspectos que nos unen. Y es que los resultados de los últimos informes PISA analizados estos años no engañan: Castilla y León se sitúa a la cabeza de España, y en el pódium europeo, como la región que mejores resultados asegura para sus alumnos. Llama la atención enormemente cómo una comunidad autónoma, a priori condenada a enfrentarse a los problemas demográficos y tan alejada del foco mediático político nacional, pueda encabezar una lista por delante de otras regiones con mayor peso en el sistema educativo español.

Pero, ¿cuáles son los motivos que han llevado a Castilla y León a alzarse con esta corona? De acuerdo a recientes estudios, se estima que la temprana alfabetización de las mujeres -promovida  decenios antes que en otros espacios geográficos españoles- y la inversión y apuesta por un mayor estudio y tratamiento de las asignaturas consideradas "más importantes" en el sistema educativo español, están en la clave de ello. 

No deja de ser curioso cómo la población castellanoleonesa, en otros tiempos históricos también a la cabeza en cuanto a rendimiento agrícola-ganadero o respecto al liderazgo político europeo, vuelva a estar, siglos después, en una posición tan elevada en una materia -la educativa/escolar- que siempre ha sido vista como el talón de Aquiles de la región. 

Quizás la gente sí aprenda de la historia. Quizás sí haya gente que se preocupa por analizar, comprender y tratar de evitar los errores del pasado, para conducir a la sociedad a una mejor etapa. O al menos, respecto a esta cuestión, parece que al menos es así. 

No obstante, y a pesar de estos grandes resultados, los estudiantes castellanoleoneses siguen encontrando dificultades a la hora de competir con otros alumnos de otras regiones a la hora de ir a la universidad, especialmente con aquellos que cuentan con pruebas de acceso a la universidad más sencillas. ¿De qué sirve entonces un modelo curricular superior al que ofrecen otras comunidades comunidades autónomas? ¿A qué se espera para unificar las pruebas nacionales?

Mejor preparados, y sin embargo, en desventaja. Nos vuelve a tocar remar a contracorriente para alcanzar la orilla del mundo laboral. Esperemos que nuestra -teórica- superior formación, nos ayude a equilibrar la balanza. Al margen de la importancia de los informes PISA, esta sí que va a ser la prueba de fuego del sistema educativo de Castilla y León, el auténtico examen que va a determinar si lo conseguido a día de hoy es suficiente (¿hay algún momento en que algo es suficiente ya?), o si por el contrario, es necesario seguir innovando hasta que se equiparen las desigualdades regionales.

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