Hay un nuevo centro educativo en la ciudad


Seamos sinceros...¿cuántos os habéis planteado la posibilidad de establecer y desarrollar vuestro propio instituto cuando hayáis terminado el máster? I mean, quizás no al terminar el máster, que es demasiado pronto (¿no?), sino en un futuro próximo. Y bueno, tampoco es que vaya a ser vuestro centro en el sentido literal de la palabra, sino para vuestros alumn@s. A no ser que planeéis hacer un centro privado, para lo cual decidme donde dejar mi currículum 😉

Bromas al margen -lo siento, prometo dejarlo-, jamás en la vida había considerado la posibilidad de montar un centro educativo. Teniendo en cuenta además que hacerlo en solitario es una tarea irrealizable en todos los sentidos, no era consciente de la tarea que tenía tras bastidores más allá de la dificultad de conseguir los permisos pertinentes, encontrar un buen emplazamiento y levantar los edificios y locales. Por ello, cuando en clase se nos propuso como ejercicio el pensar qué requeriría y que sería necesario para planear un centro educativo, nuevas dudas salieron a flote.

Divididos por grupos en el que cada miembro tenía un rol asignado en lo que sería el nuevo centro (director, jefe de estudios, profesor, padre/madre, representante del ayuntamiento...), debimos hacer frente a las tareas que nos suponía el levantamiento de nuestro instituto.

No sabía -bueno, ya sí- la coordinación y el esfuerzo que requiere que un grupo de personas tan variopintas (con sus pensamientos, creencias y vivencias personales) se junten para tal proyecto. Y eso que tan sólo nos enfrentamos a las dificultades de dar nombre al centro, y valorar/ordenar la mayor o menor importancia que determinados valores y comportamientos debían tener en nuestro centro. No deja de ser significativo que, aunque educados tod@s en unos valores universales de respeto y tolerancia que conocemos perfectamente, y a pesar de que estuviéramos de acuerdo en los principales valores y objetivos a transmitir, hubiera momentos en que el diálogo y el "debate" respetuoso fueran necesarios para seguir adelante y encontrar un término medio ante diferentes propuestas/soluciones.

Ya de intentar redactar el reglamento orgánico del centro o los documentos institucionales del mismo ni hablamos... -sí, sí, esos pdfs que están colgados en las páginas web de los institutos y que nunca hemos leído (hasta ahora, supongo)-.

En resumen, quiero expresar mi asombro por el esfuerzo y la paciencia que plantear un nuevo centro educativo tiene a sus espaldas. La coordinación entre muchas y muy diversas personas, el trabajo en grupo y la cooperación a la hora de determinar valores y objetivos, son sólo los cimientos sobre los cuales se ha de articular el resto del edificio.

Quien sabe, quizás algun@ de nosotros el día de mañana pueda contar al resto lo que supone tal reto. Ya sabemos que la vida es larga y puede dar muuuchas vueltas, o ¿acaso no os habéis jurado alguna vez de adolescentes que nunca seríais profesores? Y mirad ahora donde estamos... 😂

PD: Ya que no quería que este post consistiera en una mera enumeración de valores, he preferido por tratar mis impresiones a raíz del ejercicio. Por eso y por si tenéis interés en ver nuestras preferencias, adjunto a continuación un par de imágenes con la definición de educación y el orden y la preferencia de valores que en el grupo de trabajo dimos a nuestro centro, de nombre I.E.S. Alicia Puleo (en honor a una de las filósofas españolas defensoras del movimiento ecofeminista más importantes de la actualidad).




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