Documentos, documentos...
Hoy vengo a hablaros un poco del instituto en que estudié, en el que aprendí, y en definitiva, en el que crecí y viví una etapa que, como bien sabéis, es trascendental para todos nosotros.
Ya os dije en el primer post de este blog que soy de Aranda de Duero, una localidad al sur de la provincia de Burgos, pero y si por si acaso aún no me habíais oído decirlo (raro me parece), os lo recuerdo de nuevo.
Para mis estudios de secundaria, escogí el centro educativo de secundaria I.E.S. Vela Zanetti, que imparte cursos desde el inicio de la ESO hasta el Bachillerato, incluido. No quiero decir que sea el mejor instituto de la ciudad -que para mí lo es-, pero guardo tantos recuerdos de él, muchos buenos y algunos no tantos, que me es difícil ser parcial y no verlo como el mejor. Ya lo siento por mis amigos que estudiaron en otros centros de la ciudad... 😉
Si algun@ de los que está leyendo esto ha visto alguno de mis posts anteriores, ya sabrá que me enrollo mucho y me desvío del tema, así que voy a tratar de centrarme en el tema que me ha llevado a la necesidad de escribir esta publicación, que no es otra que la de leer, y analizar si el Proyecto Educativo que el centro ofrece, es coherente, si muestra unos objetivos y valores reales, si se adapta a la realidad que luego allí se vive en el día a día (por la experiencia propia), y en definitiva, si es válido y complementario con el Reglamento de Régimen Interior que también muestra el propio instituto.
Para que no me resulte una publicación larguísima -más de lo que ya a a ser, quiero decir-, trataré de resumir e incidir en los puntos que me han parecido más importantes de ambos documentos.
De acuerdo a los objetivos y a las directrices presentes en el borrador del P. E. C. para este curso 2019/2020, se contempla al instituto como a un centro comprometido con los valores de igualdad y respeto, fomento de los derechos universales y protección del medio ambiente, tolerancia y cuidado de los alumnos y profesores, ayudas excepcionales en el aprendizaje, y no menos importante, compromiso y colaboración con las familias de los jóvenes.
Aunque seguramente estas medidas -muuuy resumidas de todas las que hay-, sean similares o incluso prácticamente idénticas a la mayoría de centros educativos del país, no siempre es posible certificar o garantizar que se cumplan. Al fin y al cabo, siguen siendo medidas geniales en la teoría, pero en ocasiones, difíciles de llevar al terreno práctico, e incluso algunas de ellas ciertamente utópicas (a día de hoy). No significa que por ello este centro -al igual que el resto- sean mejores o peores, sino que, al contrario, es un reflejo de la vida.
Considero que cuanto más altos se ponen los objetivos y las expectativas a cumplir, es porque se va en el buen camino. No basta con conformarse con lo que se logra en el terreno social, sino que hay que ir a por más. Por ello, aunque haya aún camino por recorrer para convertir a los institutos en centros "perfectos" (dentro de lo real que pueden llegar a ser), hay que estar orgullosos de las metas que se han logrado.
El R.R.I. comparte las mismas premisas que el P.E.C. Principalmente, se muestra comprometido a la integración de los alumnos, prometiendo ayuda y apoyo a los que lo necesiten, y por tanto, desarrollando todo un protocolo de intervención, atención educativa y convivencia.
En definitiva, ambos documentos institucionales parecen complementarse perfectamente. De acuerdo al talante alentador y comprometido con sus alumnos, pero también reglamentado en caso de problemas, se muestra como una combinación coherente entre lo que se ha conseguido a día de hoy, y lo que se debe lograr en las próximas generaciones.
El R.R.I. comparte las mismas premisas que el P.E.C. Principalmente, se muestra comprometido a la integración de los alumnos, prometiendo ayuda y apoyo a los que lo necesiten, y por tanto, desarrollando todo un protocolo de intervención, atención educativa y convivencia.
En definitiva, ambos documentos institucionales parecen complementarse perfectamente. De acuerdo al talante alentador y comprometido con sus alumnos, pero también reglamentado en caso de problemas, se muestra como una combinación coherente entre lo que se ha conseguido a día de hoy, y lo que se debe lograr en las próximas generaciones.
Comentarios
Publicar un comentario